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Desarticulada la mayor red distribución de cocaína de Madrid

NotaPublicado: Dom, 14 Mar 2021, 23:56
por Bávaro

foropolicia.es
La Policía Nacional desarticula la mayor red de distribución de cocaína de Madrid

Se trata de una organización muy violenta que contaba en su poder con un arsenal de armas blancas, defensas extensibles, puños americanos, pistolas traumáticas, una catana y tres armas cortas

Madrid
Actualizado Domingo, 14 marzo 2021 - 10:58

Sus sofisticadas medidas de seguridad no acabaron evitando lo previsible. Agentes de la Policía Nacional han desarticulado, en colaboración con la Policía Nacional de Colombia, la mayor red de distribución de cocaína de la capital de España, deteniendo a 12 personas en una operación en la que se han incautado 600 kilos de esta droga y que se ha llevado a cabo en las provincias de Badajoz, Guadalajara, Madrid, Málaga y Valencia.

Al frente de la organización se encontraba un hombre de origen marroquí, narcotraficante de gran relevancia internacional, con las ideas muy claras y un modus operandi cuya principal virtud era la discreción. Él y sus compinches, que siempre iban trajeados por aquello de aparentar ser verdaderos empresarios en posibles controles policiales, contaban, presuntamente, con una amplia red de pisos de seguridad en los que ocultaban las ingentes cantidades de cocaína y a los que accedían muy pocos miembros de la banda.

Su desconfianza les hacía utilizar constantemente códigos y nombres en clave, así como equipos de transmisión en sus desplazamientos en coche, para desempeñar su cometido criminal con mayor tranquilidad. Incluso contaban con un "narcoabogado" que realizaba labores de asistencia jurídica, asesoraba en cuestiones básicas de blanqueo de capitales e, incluso, habría sido responsable de realizar y ejecutar transacciones de cocaína.

Las investigaciones, que comenzaron a principios de 2020, descubrieron que el método de este grupo consistía en la compra de grandes plantaciones de marihuana, con lo que sufragaban todos los costes que eran necesarios para posteriores operaciones de mayor envergadura, tanto de tráfico de cocaína como de hachís a gran volumen. Una vez envasada la maría, la enviaban en paquetes de aproximadamente 20 kilos al centro de Europa y a Países Bajos, donde existe una fuerte demanda de esta sustancia vegetal.

LA DROGA Y EL DINERO, POR SEPARADO

Respecto a la cocaína, llegaba les llegaba a nuestro país a través de puertos como los de Valencia o Algeciras. Nada más recibirla, activaban un minucioso protocolo de almacenamiento y distribución. Para minimizar riesgos, se servían de tres inmuebles en Madrid en los que, por separado, escondían los estupefacientes y el dinero. Cuando las autoridades registraron dichos domicilios, encontraron 230.000 euros en un falso techo del primero, fruto de diversas transacciones de droga durante los días anteriores a su detención; cerca de 150 kilos de cocaína, divididos en paquetes, en el segundo, bautizado como "piso caleta"; y 200 kilos de la misma sustancia en la tercera residencia.

Lo que más llamó la atención a los investigadores fue la forma en que ofrecían su mercancía. Hasta el momento, las transacciones de cocaína solían hacerse de kilo en kilo, pero este grupo encontró la posibilidad de ofrecerlas en porciones menores. Cada kilo era distribuido en tres partes de unos 370 o 390 gramos cada una de ellas. De este modo, habían encontrado una manera más comercial de darle salida a la droga que almacenaban. Cada una de estas pastillas era vendida a los distribuidores por un precio que solía oscilar alrededor de los 10.000 euros.

Los miembros de esta organización no desempeñaban actividad económica alguna. Por este motivo, se ha llevado a cabo una investigación patrimonial tanto de los principales investigados involucrados en los delitos de tráfico de drogas, como de las personas del entorno familiar o empresarial, las cuales contribuían a la ocultación y blanqueo de las ganancias generadas con el narcotráfico. Hasta el momento ya hay 16 inmuebles bloqueados, así como numerosas cuentas bancarias.

Otro de los sellos de esta banda era la capacidad para ejercer la violencia, motivo por el cual contaban con un arsenal de armas blancas, defensas extensibles, puños americanos, pistolas traumáticas e, incluso, una catana. Además, la Policía intervino tres armas cortas, concretamente un revólver, una pistola y un arma simulada, una muestra más de la capacidad de esta organización a la hora de garantizar la seguridad de sus actividades.

https://www.elmundo.es/madrid/2021/03/1 ... b458c.html

Re: Desarticulada la mayor red distribución de cocaína de Ma

NotaPublicado: Lun, 22 Mar 2021, 23:16
por Bávaro
Cartera Porta Placa Ertzaintza

Fabricado en piel de vacuno
enpieldeubrique.com
Tres hermanos y un narcoabogado neonazi: así cayó la mayor red de cocaína en Madrid

Doce personas han sido detenidas. En los registros se hallaron numerosas armas blancas y de fuego. Se incautaron 600 kg. de cocaína.

22 marzo, 2021 01:26

Además de la juventud de los líderes de la organización, lo que más sorprendió a los agentes que iban tras ellos fue su meticulosidad. La profesionalización. La planificación al milímetro. Para ellos resultaba importante pasar desapercibidos. Quizá por eso, en sus viajes para negociar las transacciones de cocaína, los líderes de este clan trataban de ir siempre trajeados. La máxima era aparentar ser verdaderos empresarios por si fueran identificados o detenidos en cualquier control policial.

La sofisticación lleva al ingenio, y el ingenio bien utilizado puede terminar siendo crucial. Por esso la banda contaba con una serie de pisos de seguridad a los que no todos sus miembros podían acceder. Cada uno de los tres inmuebles, donde ocultaban parte de las sustancias que luego distribuían por todo Madrid, se situaban muy cerca de alguna salida próxima a la M-30. De ese modo, si en algún momento la Policía Nacional caía sobre ellos tenían altas probabilidades de escapar con enorme rapidez.

Cuando quisieron darse cuenta, los investigadores de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional se encontraron ante una de las organizaciones más estructuradas y profesionales que hubieran investigado y desarticulado hasta el momento. Habían dado, en concreto, con la mayor red de distribución de cocaína de la capital de España.

En la cúpula de este entramado estaban Said y Moustafa, dos hermanos marroquíes con edades comprendidas entre los 30 y los 40 años. Pese a su juventud, Said, la cabeza pensante de la banda, poseía una extensa red de contactos. Los agentes detectaron cómo el joven recorría constantemente países de medio mundo. En ellos se veía con proveedores y con los líderes de otras organizaciones que le pudieran proporcionar el material necesario que luego introducía en territorio nacional.

Narcoabogados, hermanos, plantaciones de marihuana... El entramado ha sido desarticulado hace tan solo unos días en el marco de la 'Operación Toga'. Esta se ha llevado a cabo en las provincias de Badajoz, Guadalajara, Madrid, Málaga y Valencia. Doce personas han sido detenidas en el transcurso de la operación. Los agentes, en los registros, hallaron numerosas armas blancas y de fuego, y llegaron a incautar 600 kilogramos de cocaína.

El modus operandi

El modus operandi de la organización era relativamente sencillo: mediante la compra de grandes plantaciones de marihuana a sus cultivadores a lo largo de toda la geografía nacional, el líder de la banda, Said, conseguía sufragar los costes que eran necesarios para posteriores operaciones de mayor envergadura. Bien de tráfico de cocaína o de hachís en cantidades industriales a través del Estrecho.

Su hombre de confianza, el jefe de operaciones, era su hermano Moustafa. Él era el brazo ejecutor, el encargado de controlar y supervisar las funciones del resto de miembros de la banda. Cumplía además la función de actuar como nexo de unión entre la cúspide de la organización y los mandos intermedias.

Moustafa asumió un rol principal en todas las actividades de campo: las tareas de logística, patrimoniales, de transportes, de comercialización y de distribución, pero manteniendo siempre y en todo momento estrictas medidas de seguridad.

Dentro de la estructura de la organización diseñada por Said, encontramos a otro de sus hermanos, Mohamed, quien es considerado por Said y Moustafa como el testaferro perfecto para sus planes.

Una vez que las plantaciones eran recolectadas, se entregaba el producto a la organización, que procedía a envasar la sustancia vegetal en los garajes y naves habilitados al efecto para, acto seguido, enviarla mediante paquetes de unos 20 kilogramos al centro de Europa y a Países Bajos, países donde existe una fuerte demanda de esta sustancia estupefaciente. Y donde se vende a un precio cuatro veces mayor que el que se paga por él en España.

Las armas

Otra de las características de esta organización era la capacidad para ejercer la violencia. Contaban con un nutrido elenco de armas. Cuchillos de caza, defensas extensibles, puños americanos (entre ellos uno eléctrico), pistolas traumáticas, bastón estoque o incluso una catana.

Durante meses, los agentes de la UDYCO siguieron los pasos de la organización. Los seguimientos a los que fueron sometidos permitieron determinar cuales eran los inmuebles que utilizaban como pisos de seguridad.

Cada uno de los miembros tenía perfectamente delimitadas sus labores. Excepto los cabecillas, el resto de integrantes, de edades más avanzadas, eran todos de la ciudad de Madrid. Ya habían trabajado para otras organizaciones en la zona y conocían bien el negocio en la ciudad. Contaban con los contactos precisos para desarrollar toda esa actividad.

Entre ellos, figuraba un 'narcoabogado' cuya trayectoria tampoco deja a nadie indiferente. Se trata de un letrado que, según fuentes de la investigación, es conocido por ellos como "el abogado de la mafia". Un tipo que ejercía su oficio colegiado en el Colegio de abogados de Alcalá de Henares. Contaba con 13 años de experiencia como abogado en activo.

Además de su actividad profesional, llegó a ser juzgado por un altercado a mediados de los 90 contra tres punkies en la capital. Le cayeron 12 años de prisión.

El 'narcoabogado' no solo les prestaba asistencia jurídica. También representaba los intereses jurídicos de la banda y formaba parte activa de las actividades ilícitas de la organización. Les asesoraba en las cuestiones básicas de blanqueo de capitales. Era también el responsable de ejecutar transacciones de cocaína con proveedores y distribuidores. Estaba metido hasta el fondo.

La distribución de la droga

Una vez la cocaína se llegaba a España, través de puertos como los de Valencia o Algeciras, la organización activaba una importante red de almacenamiento y distribución. Ocultaban con rapidez la sustancia estupefaciente.

No resultó fácil para los agentes el seguirles de un lado para otro. Lo sofisticado de la banda les llevaba a dividir entre ellos el riesgo. Por ese motivo separaban el dinero de la sustancia estupefaciente. Ofrecían, para más inri, su mercancía de una forma novedosa.

Hasta el momento las transacciones de cocaína solían hacerse de kilo en kilo. No obstante, este grupo habría encontrado la posibilidad de poder hacer el ofrecimiento de esa mercancía en porciones menores, es decir, cada kilo era distribuido en tres partes, tres pequeñas tabletas de 370 gramos (a 10.000 euros cada una) que llegaban ya empaquetadas desde su lugar de origen.

De este modo la organización había encontrado una manera más comercial y eficaz de darle salida a la droga que almacenaban al poder vender en cantidades menores los kilos que les iban llegando.

Cuando les atraparon a todos, hallaron 20 coches de alta gama. Entre ellos un Mercedes-Benz, modelo AMG G63 valorado en mas de 150.000 euros y un Ferrari GTC cuyo valor supera los 250.000.

https://www.elespanol.com/espana/202103 ... 649_0.html

Re: Desarticulada la mayor red distribución de cocaína de Ma

NotaPublicado: Vie, 16 Jul 2021, 22:14
por Bávaro
Detenidos dos guardias civiles que cobraban 12.000 euros solo por sentarse a hablar con narcos

Colaboraban con una organización liderada por dos hermanos marroquíes y han caído en el marco de una operación de la Policía Nacional donde se han incautado 600 kilos de cocaína

CREADA.16-07-2021 | 20:29 H/
ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN.16-07-2021 | 20:29 H

No solo cobraban por «trabajar» para ellos, sino simplemente por escucharles. Dos agentes de la Guardia Civil que prestaban servicio en el Puerto de Algeciras han sido arrestados en el marco de una operación policial contra en narcotráfico cuya segunda fase se produjo el mes pasado. El titular del Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, les ha enviado a prisión. Según fuentes judiciales, los agentes cobraban 12.000 euros solo por acceder a concertar una cita con la organización criminal y sentarse a escuchar. Durante la investigación, según las mismas fuentes, se pudieron acreditar entregas de dinero a los agentes, que también cobraban por entregar a los narcos el cuadrante de los turnos semanales donde figuraba qué días trabajaban ellos. En este «pack» entraban dos oportunidades para pasar la mercancía ilícita: si por causas achacables a la organización no habían podido meterla en esas dos ocasiones, perdían el dinero; es decir, debían pagar igualmente. La valiosa información para los traficantes habían acordado abonarla a un precio mucho más elevado que la reunión: 50.000 euros; más del sueldo de un año para un agente y «calderilla» para quienes se dedican a introducir toneladas de cocaína en Europa.

Mucho tiempo detrás de ellos
Asuntos Internos de la Guardia Civil seguía a sus compañeros desde hace tiempo. Uno de ellos hacía las veces de líder y, al parecer, llevaba años dedicándose a convencer a otros agentes para corromperse y colaborar con las organizaciones contra las que supuestamente luchan. La lujosa vivienda donde residía hizo sospechar de sus actividades pero fue muy complicado de acreditar. De hecho, creen que hay un tercer agente implicado sobre el que no se lograron reunir las pruebas necesarias, por lo que solo fue posible la detención de dos.

Fuentes cercanas al caso sostienen que estos guardias civiles llevaban mucho tiempo trabajando para varias organizaciones, aunque lograron cazarles cuando estaban siguiendo a una en concreto, liderada por dos hermanos de origen marroquí.

Hachís, cocaína y marihuana
Se trata de Said y Moustafá Al Moudi Guaitoune. Ambos vivían en Madrid aunque el primero de ellos le había comprado una casa en Málaga a Carmen Lomana. Mientras Moustafá residía la mayor parte del tiempo en un chalé de Parla, la vivienda principal de Said estaba en la La Finca de Pozuelo, donde los agentes intervinieron un arma de fuego lista para su uso y varios vehículos de lujo como un Ferrarri de 200.000 euros. Estaba casado con una mujer española y fue arrestado días antes de tener su primer hijo por mover toneladas ingentes de cocaína, hachís y marihuana. Este último estupefaciente, que enviaban a Holanda y Bélgica, lo obtenían gracias a la mediación de un ciudadano de etnia gitana de Vallecas. Él se encargaba de conseguirles la cosecha de plantaciones explotadas por gente de su etnia.

Con el hachís no tenían problema; al tener raíces marroquíes tenían suficientes contactos en origen pero dado lo vigilada que está la zona del Campo de Gibraltar preferían introducirlo en barco por Galicia a través de la logística que tienen ya implantada las organizaciones gallegas. Los investigadores pudieron acreditar citas entre gallegos y los hermanos Al Moudi en Tordesillas. La ruta «gallega» era una de las vías porque también la metían a través de camiones con mercancías legales desde el puerto de Algeciras, donde tenían comprados a estos dos guardias civiles. También por este puerto introducían cocaína procedente de Suramérica aunque en esta operación policial, el contenedor más grande (con más kilos) que cogieron entró por el puerto de Valencia con numerosos contratiempos que los narcos trataron, sin éxito, de sortear.

Asalto frustrado en la A-3
La droga venía en un contenedor que traía bolsas de deporte desde Panamá con el método del «gancho ciego». Habían hecho un agujero en la parte superior del contenedor, la introdujeron en la mitad del mismo y lo soldaron. Una vez aquí en España, los encargados de sacarla en el puerto se negaron porque tenían que descargar medio contenedor primero y los hermanos Al Moudi tuvieron que mandar a gente desde Madrid a sacarla por las bravas. Tampoco resultó: el contenedor estaba demasiado alto y era imposible acceder a él, por lo que tuvieron que idear un tercer plan. La organización pretendía asaltar por la A-3 al camionero que trasladaría el contenedor desde Valencia hasta una nave de Pinto (Madrid), destino final de la mercancía legal. Pero de nuevo algo les hizo desechar el plan porque finalmente acordaron que lo más «sensato» era asaltarle a la entrada de la nave de Pinto. El despliegue de la organización fue tremendo, según fuentes de la investigación, e incluso estaban ya armados, preparados para actuar. De haberlo hecho, a quien realmente hubieran asaltado los narcos no sería a un transportista sino a los GEO de la Policía Nacional, que iban dentro del camión, conocedores del plan.


14 detenidos
Pero a los traficantes les faltaba demasiada información: sabían que el contenedor era amarillo pero no en qué camión venía así que tuvieron que abortar, de nuevo, el plan para recuperar la cocaína. Dejaron la carga «enfriando» un unos días antes de entrar a por ella. Mientras, los GEO estaban preparados también desde dentro de la nave pero los narcos no llegaron a entrar. No se fiaban. Aún había restricciones horarias por el Covid y tenían que hacerlo de día. Demasiados riesgos. No evitaron, eso sí, las detenciones policiales: en total 12 personas (más tarde caerían los dos guardias civiles) y más de 600 kilos de cocaína aprehendidos. Solo en el contenedor había 200 kilos pero los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional se incautaron de más de 100 kilos en un piso de la Avenida de Manoteras, 6 bolsas de marihuana en un garaje y 57 «ladrillos» de 300 gramos de coca con la marca TITANS como sello, curiosamente el mismo logotipo que salió de un laboratorio desmantelado por otro grupo de la misma brigada policial en Alicante.

Ladrillos de 300 gramos para darles salida en pandemia
Lo reconocen los propios narcos: la pandemia supuso un duro golpe para las ventas de cocaína. Si bien no se dejó de consumir, el hecho de que el ocio nocturno estuviese cerrado sí influyó en la distribución y tuvieron que sacar nuevos formatos. Es la primera vez que la Brigada Central de Estupefacientes se incauta de «ladrillos» de cocaína, envasados y sellados, de 500 y 300 gramos en lugar de un kilo. Según confesó uno de los narcotraficantes detenidos en el marco de la «operación Toga» –que se saldó con la detención de 14 personas, entre ellas dos guardias civiles del puerto de Algeciras– los proveedores han empezado a moverla en paquetes más pequeños para moverlos bien y que los traficantes que antes les cogían un kilo y ahora les cueste más darles salida, se «animen» comprando uno de 300 gramos. Los primeros detectados por la Policía tenían el sello de TITANS y, por primera vez, no eran de un kilo sino de 300 gramos. Cogieron 57 paquetes de éstos (cada paquete contenía 3 pastillas de 300 gramos) en uno de los registros en un piso de Madrid cuando desmantelaron a la organización liderada por los hermanos Al Moudi.

Un laboratorio en Alicante
Aunque tendrían que analizar la pureza y demás «trazabilidad» de la droga y por tanto no se puede establecer una relación directa, lo cierto es que otro grupo de la misma brigada de Estupefacientes desmanteló un laboratorio de cocaína en Orihuela y, en enterrado en el suelo de un picadero de caballos, también hallaron varios paquetes de cocaína con el sello TITANS, esta vez de 500 gramos. Fue en el marco de la «operación Vicent», que se saldó con la detención de 33 personas, unos 60 kilos de coca incautados y cerca de 6.000 litros de precursores de cocaína. Y es que los líderes de la organización, españoles de entre 35 y 40 años, tenían montado un laboratorio para transformar la pasta base de clorhidrato de cocaína: el producto final.

Cocineros de Colombia
Una vez había llegado la pasta a España, trajeron a los químicos, los llamados «cocineros», desde Colombia. Las medidas de precaución son extremas: les llevan hasta al lugar escogido (normalmente chalés y fincas apartadas) a ciegas. En esta ocasión era una nave de Almoradí. Una vez que entran ya no salen hasta que han terminado el trabajo: normalmente en torno a un mes. En esta ocasión tenían varias salas donde desarrollar el proceso. En una tenían las garrafas con los precursores, en otra los barreños donde rocían la mercancía legal impregnada de estupefaciente para sacar la coca, otra sala de filtrado para limpiarla de impurezas... Así obtienen una calidad del 80%, casi como en origen, según fuentes policiales. En otra sala ya tenían la prensa y el sello: TITANS. En esta nave no tenían muchos kilos sino que los almacenaban en otra finca. Era un finca donde tenían caballos y, en el centro, un terreno para hacer peleas de gallos. Allí en medio, enterrada en el suelo, el perro marcó el punto y había más de 30 kilos de paquetes de TITANS de 500 gramos.

https://www.larazon.es/espana/20210716/ ... nipmy.html

Re: Desarticulada la mayor red distribución de cocaína de Ma

NotaPublicado: Vie, 16 Jul 2021, 22:21
por astartes
"" La valiosa información para los traficantes habían acordado abonarla a un precio mucho más elevado que la reunión: 50.000 euros; más del sueldo de un año para un agente y «calderilla» para quienes se dedican a introducir toneladas de cocaína en Europa.""