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Hola:
¿Y querer entrar en la policía, abandonando para ello los estudios, te supone un trauma? Tranquilo. Céntrate en otras cosas, no en esas. Que me parece que la vida te la han explicado mal, por lo menos lo concerniente a la labor de la policía y a cómo enfocar el plan de estudios con dieciséis abriles.
Sin tratar de juzgarte, sólo de comprenderte, y teniendo en cuenta tu edad, que es clave, te diré un par de cosas. Tú no tienes
vocación porque aún no puedes saber lo que significa. Probablemente ni sepas definirlo sin pasar cierto apuro. Tú lo que tienes es idealizada la profesión policial por como crees que es, en la medida en que te la imaginas. Que es muy distinto. Y te digo esto porque de los primeros amores a primera vista y de
para toda la vida luego vienen los divorcios, los engaños y el
yo pensé que esto era diferente.En todo caso, lo que debes plantearte es a qué diantre te vas a dedicar el tiempo que resta hasta que te llegue la mayoría de edad. Que son dos años, veinticuatro meses con sus setecientos y pico de días uno tras otro. Mira, este mundo de las oposiciones ya es bastante competitivo de por sí como para que uno decida entrar cojo en él. Un bachillerato no te hará más policía ni menos tampoco, pero sí te pondrá en mejor lugar en la pista de salida como opositor. Sin instrucción se está cojo. Y esa es la clave. La instrucción. Concienciarte de que antes de
poli se es
opositi. Y que con los tiempos que corren de escasez de currelo va a haber muchos
opositis, con bachillerato, con carrera y hasta con máster, y con tantas o más ganas que tú, aquí la «vocación» no cuenta, de pasar la línea de meta arrollándolo todo a su paso, sin rencores pero con fuego y con ira si es preciso y sin detenerse a hacer amigos. Y para los que no la pasan, la línea, no hay premio de consolación. Y no veas lo complicado que es quedarte fuera después de haber pasado, en tu caso, tres años y pico preparándote para estar como al principio: Sin nada, vuelta al principio, vuelta a esperar, sin otra cosa más que eso que crees y llamas vocación.
Las calles están llenas de vocacionales que por no aprobar se quedaron sin oficio. Y sin beneficio. Lo mismo que en las plantillas de las comisarías de toda España abundan policías que ni son ni fueron vocacionales, y son perfectos e intachables profesionales, buenos policías, vaya. Como vocacionales que dejaron de serlo a las primeras cornadas, o las primeras de cambio, porque sí, tanto da. Oficio y vocación son conceptos que conviven perfectamente en este inveterado trabajo de soportar y tragar con los peores momentos de las vidas ajenas. En el que sin serlo y sin quererlo, se hace uno
mayor.
Eres muy joven, tanto que, no sé los demás, pero un servidor que lleva bregando en esa asociación corporativa, poblada de tipos que son cada uno de su padre y de su madre, a la que ansías tanto pertenecer, más años que los que tú cuentas, y conste que te lo digo sin ningún tipo de ufanía ni ánimo de faltar, se cambiaría ahora mismo por tener la edad de quince años que nunca tuve. Para quizá hacer el tipo de vida que nunca existió, cuya sombra corrió paralela a la que llevé.
La vida es puñetera por definición. La vida es esperar. Es tener ilusiones y esperar a que éstas ocurran, más que a que pasen. Tú estás empezando a vivir y aún te esperan muchas cosas que, como no vale sentirlas y vivirlas más que por experiencia propia y nunca ajena, siempre serán la primera. Espera a que ocurran. Que una vez que ocurran, pasarán. Y toda ilusión pasa a la ligera una vez que ocurre: porque sólo se ansía lo que se espera.
Termino. Dice el refrán que cada cosa en su momento y los nabos en adviento. Pues eso: Estudia, que es lo que por edad tienes que hacer ahora, y no hay nada mejor que puedas hacer entre tanto te llega el momento. Que te llegará, descuida. El tiempo pasa volando.
Antes de ayer entré yo; ayer naciste tú; hoy te lo estás pensando y, quién sabe, es probable que mañana entres y que yo, terminado el ciclo, salga ya.
Un saludo.
Mi opinión sobre la vocación, una de tantas, la comenté:
AQUÍ.