Los vecinos de esta parroquia de Ribeira aseguran que viven una pesadilla por las agresiones y amenazas de una banda juvenil
Vecinos de la parroquia de Palmeira, en el municipio coruñés de Ribeira, denuncian continuas amenazas y agresiones por parte de una banda de unos quince jóvenes de la localidad. Explican que los supuestos agresores llevan armas de aire comprimido con las que han causado heridas a más de una persona. El día a día en el pueblo se ha convertido en una pesadilla para sus habitantes. Muchos tienen incluso miedo a denunciar. La palmeirense María José Franco explica que elaboran una especie de bombas caseras con las que hacen saltar por los aires todas las plantas de las macetas públicas. Varias palmeras han aparecido quemadas en distintas ocasiones y sus restos, esparcidos delante de las casas de algunos vecinos.
Cada habitante tiene una historia que contar, cada cual más espantosa, aunque la mayoría prefiere mantenerse en el anonimato por miedo a represalias. La dueña de un bar de la localidad dice que alertó a la policía el viernes por la noche -como tantas otras veces-, pues la banda en cuestión estaba haciendo botellón al lado del local, amenazando y pintando las paredes: «E dixéronme que non podían facer nada, que non se pode botar aos rapaces se están na rúa»[Y me dijeron que no podían hacer nada, que no se puede echar a los chicos si están en la calle]. Las pintadas son algo habitual en la localidad. Inscripciones como «el dolor es temporal, la gloria es eterna», por poner uno de los textos menos duros, son comunes.
Vandalismo
Persianas y ventanas rotas y puertas y cancillas forzadas son otra constante en Palmeira. Sin ir más lejos, el nuevo local de la cofradía de pescadores también fue blanco de los vándalos, con el resultado de las puertas abolladas y los muros pintados. También ocurrió en la llamada casa del mar. En este inmueble, además, hay un buzón de correos en el que dicen que no se puede dejar la correspondencia: «Pola noite ábreno e rouban as cartas»[Por la noche lo abren y roban las cartas], relata Franco. Otro vecino, que también prefiere mantenerse en el anonimato, fue víctima de una agresión física hace año y medio. «Déronme unha malleira e acabei no hospital»[Me dieron una paliza y acabé en el hospital], relata, y cuenta la pesadilla de otro paisano de Palmeira: «Hai un señor xa maior ao que teñen completamente ameazado. Fai garda polas noites desde a súa casa e non durme porque xa lle forzaron a porta varias veces. Ademais, rómpenlle a caixa de correos e todo o que teña fóra da casa, así que todos os días ten que meter as cousas dentro. Unha vez mesmo lle cortaron o teléfono para incomunicalo».[Hay un señor ya mayor al que tienen completamente amenazado. Hace guardia por las noches desde su casa y no duerme porque ya le forzaron la puerta varias veces. Además, le rompen la caja de correos y todo lo que tenga fuera de casa, así que todos los días tiene que meter las cosas dentro. Una vez hasta le cortaron el teléfono para incomunicarlo]
La Policía Nacional ha recibido numerosas quejas por este asunto en los últimos dos años, y algunas culminaron ya en diversas detenciones. Pero la investigación de estas acciones es difícil, porque hay varios menores implicados, algunos hechos son difíciles de demostrar y otros, simplemente, constituyen amenazas leves o daños, pero no delitos.
FUENTE DE LA NOTICIA.
Ya sé que los menores no tienen responsabilidad penal, pero ¿Realmente esto puede ocurrir sin que se pueda hacer nada?















en cuestión, mostrando las fotos más macarras de sus hijos (no es que elijan las más malas sino que no tienen otras, el modelo es el que es) diciendo lo maravillosos que eran y cuan queridos eran en el pueblo. Pedirán JUSTICIA e iran a hablar con el Defensor del Pueblo porque la administración no les hace caso.
















y siento decepcionarte pero solo era zappeando jejejeje 


