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Un ‘mosso’ de paisano salva a un magrebí al que estaban apuñalando
Herido de gravedad. Así quedó un hombre de nacionalidad marroquí después de sufrir varias puñaladas por parte de otro individuo, de la misma nacionalidad, en el bar de Campclar donde hace unos días los Mossos hicieron una redada
R.COSANO/R.SANS - 16/03/2010 20:51 Comentarios 3 | Compartir
Lugar donde se produjo la agresión. Ayer por la tarde aún había sangre en la pared. - TXEMA MORERA luz del día y coincidiendo con la salida de los niños de las escuelas, a las 17.00h de la tarde. Y al parecer, según confirmaron fuentes de Mossos d’Esquadra, tan cruel ensañamiento se produjo por una deuda de 20 euros. Las consecuencias podrían haber sido mucho peores de no ser por un agente de paisano que, por puro azar, se encontraba en la zona.
Todo indica que la pelea se inició a las puertas del bar San Carlos, donde hace sólo unas semanas los Mossos d’Esquadra realizaron un registro que acabó en una batalla campal. Dos individuos, uno de ellos la víctima, reclamaron 20 euros a una tercera persona. La deuda se habría contraído por la venta de un teléfono móvil. La discusión acabó aquí. El dueño del bar San Carlos relata así los hechos: «Empezaron a discutir en la puerta. Luego se disolvieron y creo que uno fue a casa a coger alguna navaja y regresó poco después. La pelea fue en un porche. La gente salió de los bares de la zona para ver la discusión».
Otros testigos de la escena afirman que la discusión comenzó en el interior del local, frecuentado habitualmente por ciudadanos marroquís.
Tras una persecución que acabó en uno de los porches próximos al bar, el agresor apuñaló en reiteradas ocasiones al hombre. Mientras, el tercero contemplaba impotente la escena. Una de las heridas perforó el pulmón de la víctima. De no ser por un Mosso que se encontraba de paisano por la zona, las consecuencias habrían podido ser mucho peores. Al percatarse de lo que estaba sucediendo, el agente bajó de su vehículo, momento en el que el hombre lanzó la navaja al suelo y con el pie la chutó al interior de una alcantarilla. Aun así fue detenido al instante y la víctima, herida de gravedad, trasladada al hospital Joan XXIII.
Una segunda patrulla volvió al lugar de los hechos para recoger el arma. Ayer, a última de la tarde, el detenido no había pasado aún a disposición judicial
PARA QUIEN NO ESTÉ AL CORRIENTE DEL CASO ANTECEDENTES DEL MISMO:
Nueve musulmanes denuncian a los Mossos por el registro en Campclar
Su abogado lamenta también métodos poco corteses en las inspecciones a comercios de inmigrantes en Torreforta
RAÚL COSANO - 25/02/2010 19:52 Comentarios 4 | Compartir Nueve de los afectados en el registro que los Mossos d’Esquadra realizaron en el bar San Carlos de Campclar presentaron ayer denuncias contra los agentes en el juzgado de guardia de Tarragona, el de primera instancia e instrucción número 2. De estas denuncias, dos son por agresiones –hay que añadir la denuncia que ha presentado por su parte Gabli Mohamed, dueño del establecimiento– y el resto son por amenazas y trato vejatorio.
El abogado Héctor Álvarez sostiene que el objetivo no es acabar sancionando a los Mossos, sino reconducir la situación de las inspecciones y esperar que lo sucedido «sea sólo un hecho puntual»: «Nadie está en contra de los Mossos pero entendemos que en ese día en concreto se extralimitaron en sus funciones, intervinieron sin respetar los derechos de ciudadanos legales. Pedimos al juez que cite a los Mossos e investigue si se excedieron en sus funciones, a través de testimonios y partes de lesiones. Tenemos que recuperar la confianza en los cuerpos policiales».
El abogado mostró su preocupación por que las «malas maneras» se propaguen por los barrios de Ponent. «En Torreforta los comerciantes inmigrantes que regentan locutorios o establecimientos de hostelería tienen miedo porque la policía está haciendo revisiones periódicas de papeles y lo hace de manera poco cuidadosa. Por ejemplo, en un locutorio alguien está hablando con su familia de Colombia, le quedan diez minutos y ellos no se esperan, le hacen salir como si estuviera haciendo algo malo, le identifican y le dejan ir. Son pequeñas formas de poca cortesía. Los locales se están quedando vacíos».
‘La agresión del amo es falsa’
Por otra parte, el principal afectado y único imputado por los Mossos es Gabli Mohamed, el propietario del bar San Carlos. El juicio rápido contra el amo se tenía que haber celebrado el martes pero se aplazó para incluir las versiones de los testigos de los hechos.
Álvarez considera que la agresión que se le imputa es falsa. «Tiene acusaciones por agresiones y resistencia a la autoridad que son falsas, según entendemos. A su vez, él sufrió agresiones». Para Álvarez, lo lógico es que todas las denuncias se agrupen en el mismo procedimiento de instrucción. «He llegado a un acuerdo con el otro abogado para llevar conjuntamente el caso», afirma Álvarez, que añade: «Este periodo de instrucción puede durar hasta un año y podría acabar en juicio penal, pero esperemos que no». Por otra parte, once clientes del establecimiento fueron denunciados por tenencia ilícita de sustancias estupefacientes.
Una reunión con los Mosos
Los Mossos declinaron hacer declaraciones sobre el caso. El abogado ha pedido reuniones con los responsables de la policía catalana pero aún no hay fecha para la cita. Tampoco ha habido contactos con miembros del Ayuntamiento.
Los nueve denunciantes son todos de nacionalidad marroquí y, en sus relatos de los hechos, acusan a los agentes de hacer el registro con malas maneras. «Entraron gritando, nos arrinconaron contra la pared, a algunos les pegaron, a otros nos cogieron del cuello. Luego nos registraron, nos tuvimos que quitar hasta los calzoncillos. Pasamos miedo porque fue un ataque y el bar estaba lleno», dice Elouafi Adhar.
Otros confiesan que nunca habían visto una intervención igual. «Vivo en Torredembarra, llevo 20 años aquí y tengo dos hijos. Nunca había vivido algo así. Si van a buscar a alguien que tenga drogas, que lo identifiquen y se lo lleven pero los demás no tenemos por qué sufrir un ataque así», cuenta Hassan Ahrouch. «Nos decían: ‘Si alguien mueve la cabeza se la rompo’», apuntó el denunciante Omar Brisgardos.
Se da la casualidad, que los echos sucedieron en el mismo Bar que semanas atrás provocaron manifestaciones del colectivo Magrebí por abuso de autoridad por parte de los compañeros.
Fíjate tu la paradoja, que ahora uno de esos "Abusadores, torturadores, racistas y otras perlas que nos soltaron.." ha salvado la vida a una persona que seguramente aquel dia que estubieron las camaras del "Diari de Tarragona" clamó el grito al cielo en contra de la policia...
En fin, ésa es la grandeza que nos diferencia de ellos, que nosotros daríamos la vida por ellos, mientras que ellos ahora callan, y no son capaces de dar las simples GRACIAS.
Mis más sinceras felicitaciones al professional compañero.






























