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El cuponazo de los guardias acabó en juicio
un agente de la benemÉrita, que compró 3 cupones de la once PARA COMPARTIR con otros 2 agenteS, JUZGADO POR Adueñarse DEl premio
POCAS veces un cupón de la ONCE ha armado tanto revuelo. Menos, cuando el asunto se dirime en una comandancia de la Guardia Civil. Ayer llegó a juicio.
Un agente del Instituto Armado de Pamplona, V.C.P., de 60 años, fue juzgado ayer en la Audiencia Provincial acusado de un delito de apropiación indebida, después de no haber querido compartir con otros dos agentes un premio de la ONCE de 105.000 euros. Según los dos perjudicados y el propio acusado, este adquirió en un bar a un vendedor tres cupones con el propósito de compartirlos con los otros dos agentes, porque a juicio de estos ellos estaban pagando las consumiciones en el local y el procesado, al no tener que abonar lo que estaba tomando lo agradeció comprando un cupón por cabeza. Era viernes, 25 de junio de 2010, un día en el que el sorteo de la organización de ciegos está dotado de un premio especial.
Las discrepancias vienen a la hora de explicar por qué el procesado se quedó con los cupones. Los denunciantes explicaron que "nos metimos el cupón en el bolsillo y él (el acusado) nos dijo que si tocaba la serie (los tres cupones son del mismo número pero de series distintas), íbamos a medias. Así que le dimos los cupones como depositario. Es incierto que los rechazamos". Uno de los agentes dijo que confiaba en el imputado para guardar los cupones "por ser compañero de trabajo" y el otro denunciante, que lo conocía desde hacía más tiempo, afirmó que "no confiaba en él, pero habría hecho un feo a mi compañero si él se lo da para que lo guarde y yo me lo quedo". Los dos denunciantes llamaron al procesado al enterarse del boleto premiado "y nos dijo que nosotros no teníamos premio, que solo le había tocado a él y que lo estaba celebrando, que ya nos invitaría a un whisky o a una cena", añadieron.
El acusado niega esta versión y dice que compró tres cupones al entrar el vendedor de la ONCE en el bar, se los ofreció a los otros dos agentes "pero me los rechazaron. Sí es verdad que les dije que si tocaba la serie, íbamos a medias pero ellos no los quisieron. Así que los cupones eran míos, yo los pagué. Con tan mala suerte (lo dice por estar el asunto en los tribunales) que tocó".
El lotero de la ONCE que vendió los cupones premiados explicó que "los pagó el acusado, pero los compartieron. Él fue el que dijo que si tocaba la serie iban a medias. Los otros dos le dijeron: Guárdalos tú y si toca el gordo, nos llamas". El procesado entregó en el juzgado a los otros dos agentes 35.000 euros a cada uno por los cupones. Dijo que lo hizo por "presiones, porque mi mujer y mi familia estaban mal de salud al ver que registraban mi casa y ya no quería saber nada. Que le den por saco".
Ese hecho sirve para que la fiscal, que pide para él nueve meses de prisión y reconoce que hubo un "pacto tácito entre los agentes para compartir los cupones", y la acusación particular, que solicita un año de cárcel, le contemplen la atenuante muy cualificada de reparación del daño. La defensa solicita la absolución. Dijo que los denunciantes "rechazaron el cupón y que maniobran para decir que habían jugado a medias. No hay prueba de que exista un acuerdo de voluntades".
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